23/02/2018 | NOTICIAS EXTERNAS
Las demencias en personas mayores de América Latina se cuadriplicarán para el año 2050
Lo advierte un grupo de consenso de especialistas de la región. Afirman que hay demoras en el diagnóstico y en el acceso al tratamiento, y que los pacientes sufren estigmatización. Pondrán en marcha un estudio, con apoyo del BID, para entender más en detalle sus problemáticas sociales
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Para los próximos 32 años, la población de América Latina vivirá más años, pero enfrentará un grave problema: las demencias se cuadriplicarán en personas mayores, según pronosticó un equipo de investigadores en neurociencias de la Argentina, Chile, Brasil, Colombia, Perú, Australia y Escocia, que publicaron un estudio en la revista especializada Neurology, editada por la Academia Estadounidense de Neurología.
Sin embargo, el pronóstico no es inexorable: los investigadores especificaron un montón de medidas que los países de la región pueden adoptar y poner en práctica para prevenir las demencias en la población y reducir el impacto social, psicológico y económico que implica para las familias y los cuidadores.

Las demencias son provocadas por diversas enfermedades que afectan a la memoria, el pensamiento, el comportamiento y la capacidad para realizar las actividades cotidianas.La más frecuente es la enfermedad de Alzheimer.
A nivel mundial, la prevalencia mundial de demencia es del 5,2% en personas mayores de 60 años. En América Latina, la prevalencia de demencia es de 6,54%. Los factores que contribuirán a que se desarrollen más casos en las tres próximas décadas son el aumento de la expectativa de vida, el incremento de la población de adultos mayores, y la reducción de tasa de fertilidad en algunos países.

Pero en América Latina se sumarán otros factores. Según dijo a Infobae el científico Agustín Ibañez, director del Instituto de Neurociencia Cognitiva y Traslacional (que depende de Fundación Favaloro, Ineco y el Conicet en la Argentina), investigador de la Universidad Adolfo Ibáñez de Chile, y el autor principal del trabajo publicado por el panel de expertos, “se suma la persistencia de enfermedades infecciosas, y el aumento de las cardiovasculares, la diabetes, y varios otros como el alcoholismo, el consumo de cigarrillos, la dieta inadecuada, el estrés, las condiciones socioeconómicas desfavorables, y el bajo nivel de actividad física”.
Los bajos niveles educativos y el analfabetismo son también “serias barreras para la prevención de la demencia”. América Latina es una de las regiones del mundo con mayor vulnerabilidad genética, con el mayor número de familias con demencia genética del Alzheimer, Parkinson, Huntington, ataxia, y otras condiciones genéticas raras. “Probablemente, la combinación de los diferentes factores hace a los latinoamericanos particularmente vulnerables a la demencia y explica el incremento continuo de su prevalencia. Esto contrasta con una tendencia hacia la reducción de la prevalencia de la demencia en los países desarrollados”, subrayó Ibañez.
Los investigadores aportaron medidas basadas en estudios científicos que deberían adoptar los países para contrarrestar el aumento de los casos de demencias. Para hacer que las personas afectadas lleguen oportunamente al diagnóstico (que favorece el alivio de síntomas y ayuda a mantener una mejor calidad de vida por más tiempo), se necesita que los médicos estén más capacitados.
“En muchos países de América Latina, se sigue diagnosticando aún la demencia sin apellido. Es decir, no se indica si se trata de Alzheimer, de demencia frontotemporal, Huntington, o la llamada “demencia senil”, expresó Ibañez. El entrenamiento debería ser tanto en la atención primaria como secundaria, pero debería impactar en las diferentes especializaciones, como psiquiatría, neurología, gerontología, neuropsicología, acompañantes terapéuticos, entre otros. Tampoco hay guías para el diagnóstico ni planes nacionales en todos los países de la región.

Otra de las recomendaciones del panel de expertos es que se organicen estrategias regionales integradas entre los países. Por eso, con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ya largó un programa enfocado a la demencia en Sudamérica. Se incluirán a las ciencias del comportamiento para tratar problemáticas sociales y de salud en la vejez, y se hará una plataforma de software clínica y de investigación, que facilitará que la gente sea diagnosticada tempranamente.
“Existe una marcada desigualdad de la calidad de la atención de los pacientes entre las clínicas privadas y las públicas. De hecho, casi no existen centros de excelencia (donde se brinde un abordaje multidisciplinario, de alto estándar, con enfoques paralelos y complementarios) en la atención pública en la región. De forma similar, existe una fuerte desigualdad entre las clínicas rurales en comparación con las que se encuentran en ciudades, se señala en el trabajo publicado en Neurology.
“América Latina tiene una gran diversidad cultural. Incluye más de 400 agrupaciones indígenas. Aún el abordaje de la demencia no está adaptado a las cosmovisiones culturales específicos. A su vez, la mayor parte de las clínicas en la región no adhieren sistemáticamente a los procedimientos y recomendaciones internacionales para el diagnóstico y la intervención de la demencia”.
El problema de las demencias es poco hablado en la comunidad, y así se refuerzan mitos y se tiende a estigmatizar y a discriminar a las personas afectadas. En Colombia, se han identificado familias con una mutación genética que aumenta la probabilidad de tener Alzheimer. Muchos de los integrantes creen que esa predisposición marca el destino y que tendrán sí o sí la enfermedad. Aunque eso no es cierto, la creencia hace que no acudan a la consulta médica porque ya no tienen esperanza. En Chile, integrantes de la comunidad mapuche padecen doblemente la enfermedad: por desarrollarla, y porque hay personas que los estigmatizan y toman distancia.

“A diferencia de los países que exitosamente han implementado acciones gubernamentales sistemáticas para disminuir la prevalencia de Alzheimer, como Inglaterra, Francia, Noruega, y los Estados Unidos, la mayoría de los países de América Latina posee sólo las condiciones mínimas de abordaje de la enfermedad, y no cuentan con financiamiento suficiente y políticas específicas para la salud mental en la demencia. Muchos de los programas de salud en la región dependen de la estabilidad económica y política, siempre frágil en la región. Y el esfuerzo para la contención de los pacientes en la región tiende a recaer en los hombros de la familia y los cuidados informales, lo cual genera fuertes niveles de estrés familiar. Esto impacta de forma particularmente negativa en las familias con nivel socioeconómico bajo, que se son mucho más vulnerables”.
Para dar tratamiento y cuidar la calidad de vida de los pacientes con demencia, hay diferentes medicamentos, y opciones no farmacológicas, como programas de intervenciones cognitivas, el uso de la tecnología y las estrategias para el cambio en la calidad y hábitos de vida.
Consultado por Infobae, el médico Pablo Richly, de la Asociación Argentina de Psiquiatras, opinó que el trabajo publicado en Neurology sobre las demencias en América Latina es “un aporte valioso”.

En la Argentina, se calculó que en 2015 había más de 500.000 personas con demencias, según la asociación Enfermedad de Alzheimer Internacional. Un año más tarde, el PAMI lanzó un plan para un cerebro saludable, con apoyo de 19 entidades médicas, como la Asociación Argentina de Medicina Familiar y la Asociación Argentina de Psiquiatras. Se espera que se hagan más actividades de concientización y prevención con las personas mayores. “Esperamos que el plan nacional del PAMI que se creó para promover un envejecimiento favorable ayude a brindar una mejor respuesta a la demencia”, expresó Ibañez. En el país, la situación de las demencias es “bastante mejor” que la de otros países de América Latina -sostuvo Ibañez- pero “aún está lejos de ser la adecuada”.
Para detectar los síntomas de demencias, el PAMI aclaró cuándo hay que consultar por los olvidos. Si una persona se olvida de realizar un pago mensual, no recuerda el día de la semana (pero lo consiguió hacer más tarde), no encuentra la palabra adecuada ocasionalmente, se olvida cosas raramente, o se olvida el nombre de un escritor, actor, no hay que preocuparse. Porque se tratan de olvidos comunes. En cambio, sí hay que consultar al médico si una persona enfrenta dificultades para pagar las cuentas mensuales regularmente, se olvida el día de la semana, el mes y el año, hay problemas para sostener una conversación, se olvida las cosas frecuentemente y es incapaz para encontrarlas de nuevo, y no recuerda el nombre de un familiar cercano a quien uno ve cotidianamente.

Por Valeria Román (Infobae)